martes, 12 de agosto de 2008
todos lo hacemos. caminamos bajo un sol que es el mismo en la pena y la dicha. en días como hoy y en otros menos felices la luz desconoce a la ternura. o mejor a la compasión. digamos a su favor está en el arte, en las religiones, en los huesos de los hombres que, aún huecos o convertidos en polvo, iluminan la inmensidad. esta tarde caminé por un borde de locomotoras viejas, de silenciosos hierros. pasaba un avión a chorro por el norte y casi en el centro de lo que llamamos cielo se erguía una luna pálida y divina. cada cosa bajo la luz y yo mismo teníamos esa realidad despierta que se despereza en las ramas de los árboles, en los yuyos del abandono. regreso me digo. miro la luz que cambia. la luz, para mi que soy hijo de una creciente, es como el agua.
Publicado por Desconocido @ 19:59
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